Norman Carmichael fue el primer jugador extranjero en recibir la cinta de capitán del FC Barcelona. Era un gesto que sorprendió a muchos, porque en esa época los equipos españoles no solían dar tanta responsabilidad a jugadores foráneos. Norman Carmichal lo recordaba con orgullo y decía que se sentía parte de la familia desde el primer día.
divendres, 27 de febrer del 2026
Cap. 11111: La panadería y el baloncesto
Antes incluso de convertirse en jugador del Barça, Nino Buscató ya tenía una rutina sorprendente: trabajaba todas las noches en la panadería familiar desde medianoche hasta las 7 h de la mañana, luego dormía y por la tarde tomaba tren y tranvía hasta Barcelona para entrenar con el Barça. Era su vida diaria durante años, compaginando trabajo y deporte sin descanso.
Cap. 11110: El Palau Blaugrana como "segunda casa"
Veselin Vujović tiene un recuerdo muy especial de su paso por Barcelona y del Palau Blaugrana. Llegó a decir que aunque el Barça es “lo más grande del deporte”, el ambiente que vive el balonmano allí es único y lo describió como algo que no había visto en ningún otro país.
Cap. 11109: Acabó en comisaría tras un partido
En un derby entre el Joventut de Badalona‑FC Barcelona de 1985, Mike Davis golpeó en dos ocasiones al rival José María Margall y, según la crónica de la época, también llegó a dar un golpe a un agente de la Policía Nacional, por lo que tuvo que declarar en comisaría tras el partido.
Cap. 11108: La noche que silenció al rival
En los años 80, los duelos entre el FC Barcelona Bàsquet y el Real Madrid Baloncesto eran auténticas batallas. En uno de esos clásicos en el Palau, el partido estaba igualado y muy tenso.
Sibilio llevaba varios tiros fallados. Desde la grada se escuchaban murmullos. En aquella época no era raro que el público rival intentara desconcentrar al tirador.
Entonces ocurrió lo típico en él: Recibió abierto en el ala. Amagó una vez. Se elevó sin dudar. Triple limpio. En la siguiente posesión… otro más.
Y poco después, otro tiro exterior que terminó de romper el partido.
Lo curioso es que, según contaban compañeros, en el tiempo muerto alguien le dijo:
- "Chicho, estabas frío…"
Y él respondió con calma:
- "Frío no. Estaba calibrando."
Ese era Sibilio: podía fallar cinco seguidos, pero el sexto lo tiraba con la misma seguridad que si hubiera metido los anteriores.