El Barça disputaba la Copa de Europa como el vigente campeón de
Europa. Ocurrio el 4 de noviembre de 1992. El Barça jugaba ante el CSKA
de Moscu y sorprendentemente quedaba eliminado En el partido de ida,
jugado el 21 de octubre, el Barça lograba solo un empate a 1. Aunque el
equipo ruso se había adelantado... el Barça puso casta para lograr un
meritorio empate y poder tener la posibilidad de sentenciar en casa
CSKA Moscu-FC Barcelona 1-1
CSKA Moscu : Jarin, Guzim, Kolotovkin, Bistrov, Fokin, Ivanov, Mashkarin (Bushmanov), Grihim, Sergeev, Korsakov (Faizulin), Minko.
Barcelona:
Zubizarreta, Ferrer, Koeman, Guardiola (Amor), Nadal, Bakero,
Goikoetxea, Stoichkov, Laudrup, Eusebio, Begiristain (Juan Carlos).
Goles: 1-0 Grihim, 1-1 Begiristain.
Y
llego el día, 04 de noviembre de 1992, cerca de 80.000 espectadores
estaban en el estadio. Lo que empezó como un festival acabo en una
autentica tragedia griega. El CSKA, que a duras penas pudo empatar en
Moscú y perdía 2-0, en el Camp Nou, a la medida hora de juego, estaba
aturdido ante el torbellino azulgrana y acabó ganando el partido y
pasando holgadamente la eliminatoria. A los rusos aún les sobró un gol y
hasta desperdiciaron la más clara oportunidad de todo el encuentro para
hacer el cuarto a Zubizarreta. La verdad es que el CSKA ni deslumbró ni
hizo el partido de su vida. Se limitó sólo a jugar las cartas de equipo
que actúa con la etiqueta de "víctima". Su objetivo en el Camp Nou sólo
era uno: marcar cuantos más goles posibles mejor. El aspecto ofensivo
era muchísimo más valioso que el defensivo y, por eso, no perdió los
papeles tras el 1-O ni tras el 2-O. Por el contrario, su primer gol los
proyectó a la proeza de una forma inespera da y total. A base de batir a
Zubizarreta su moral fue en un "increscendo imparable". Que paso,
deberiamos poner el acento en muchos aspectos para entender el porque de
la eliminación: la trascendencia psicológica del gol de Busmano, justo
antes de ir al descanso y el terrible peso de responsabilidad que
debieron sentir los jugadores azulgrana y la extraordinaria fortuna de
los rusos, capaces de marcar dós goles en cuatro minutos, poco después
de reanudarse la segunda parte (56 y 60). En esa media hora el Barça
apenas pudo hacer nada, todo estaba sentenciado, ante el buen hacer de
la defensa rusa.
FC Barcelona-CSKA de Moscu 2-3
Barcelona:
Zubizarreta, Ferrer, Koeman, Goikoetxea, Guardiola (Eusebio), Nadal
(Salinas), Amor, Txiqui Begiristain, Laudrup, Bakero, Stoichkov
CSKA Moscu: Jarin, Guzim, Maliukov, Fokin, Koleshnikov (Ivanov), Kolovtokin, Mashkarin, Grishim (Korsakov), Bushmanov, Sergeev, Faizulin
Goles: 1-0 Nadal, 2-0 Begiristain, 2-1 Bushamov, 2-2 Mashkarin, 2-3 Korsakov
Creo
que la sustitución de Pep Guardiola a comienzos de la segunda parte
cambio totalmente el signo del partido. Johan aquel día para mi se
equivoco y quito creación al equipo y de ahi esa derrota que costó la
eliminación