En 1983, tras ganar otra Copa de Europa, Carles Trullols recibió la Medalla de Oro al Mérito Deportivo, pero él pensó que se trataba de un reconocimiento menor y no esperaba tanta ceremonia. Cuando lo anunciaron en el Palau Blaugrana, el aplauso del público fue tan fuerte que se emocionó hasta el punto de llorar discretamente
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