dijous, 26 de febrer del 2026

Cap. 11104: "A entrenar o al circo"

Cuando jugaba Cesar, "el Pelucas'' junto a László Kubala, ambos competían de forma amistosa para ver quién marcaba más goles en los entrenamientos.

César era famoso por crear goles sorprendentes con recursos inesperados, lo que hacía que Kubala dijera en broma: 

"Con César nunca sabes si vas a entrenar o a un espectáculo de circo".

Cap. 11103: "Anotar los goles en papel"

Según crónicas de la época, cuando llegó a la reunión de la directiva (Anna María Martínez Sagi), muchos de los miembros hombres no sabían cómo reaccionar y uno de ellos le preguntó medio en broma si iba a "anotar los goles en papel" o "tomar decisiones". Anna María contestó con seguridad: “Vengo a tomar decisiones, no a mirar goles”, dejando claro que estaba allí para influir y no para decorar la sala

Cap. 11102: Sagi, la calma en el vestuario

Sagi‑Barba era elegante dentro y fuera del campo. Durante una reunión del equipo antes de un partido, alguien puso un gato travieso en el vestuario. Mientras todos corrían detrás del gato, Sagi‑Barba simplemente se sentó, lo observó y dijo en tono burlón: "El que corra más gana la jugada". Todos terminaron riéndose, porque incluso en caos, él conservaba esa calma aristocrática.

Cap. 11101: Un gol desde el centro del campo

Paulino Alcántara era famoso por su potente disparo y precisión. En un partido amistoso, Alcántara anotó un gol desde casi mitad de cancha, sorprendiendo al portero rival que estaba distraído. Se dice que él mismo levantó las manos en señal de "oops, no quería asustarte tanto", mientras el público estallaba en risas y aplausos.

Cap. 11100: La calma de Busquets

 En un entrenamiento del FC Barcelona, De Jong estaba probando nuevos movimientos de dribbling y quería impresionar a todos, especialmente a Busquets, su compañero y mentor en el mediocampo. Decidió hacer un regate complicado, algo exagerado, girando varias veces sobre sí mismo antes de intentar pasar el balón.

El problema fue que Busquets, con su calma legendaria, simplemente leyó toda la jugada desde el primer segundo. Cuando De Jong terminó su giro, Busquets ya tenía el pase perfectamente interceptado… ¡y De Jong terminó sorprendido y con la boca abierta! Todos los demás jugadores empezaron a reírse, porque era como ver a un alumno intentando impresionar al maestro, y el maestro reaccionando como si nada hubiera pasado. 😄

De Jong más tarde admitió entre risas que nunca había visto a alguien anticiparse a todo tan tranquilo, y que eso le enseñó la importancia de “pensar antes de moverse”, tal como Busquets siempre hace en el campo

Cap. 11099: Busquets no baila

Durante un partido con la Selección Española, Busquets estaba en el calentamiento antes de salir al campo. Un compañero decidió ponerle música en el vestuario para animar a todos… pero accidentalmente eligió una canción muy movida y enérgica, algo que chocaba con el carácter tranquilo de Busquets. Mientras todos saltaban y bailaban un poco, Busquets simplemente se quedó parado, moviendo apenas los hombros al ritmo, con esa expresión de "todo está bajo control".

Después, un periodista le preguntó sobre aquel momento y Sergio Busquets respondió con su clásica calma: "Yo me concentro en jugar, no en bailar", lo que provocó una carcajada general. La anécdota se volvió famosa porque refleja su humor silencioso: nunca necesita exagerar para generar sonrisas, basta con su tranquilidad absoluta en medio del caos

Cap. 11098: Imitando a Busquets

Durante un entrenamiento del FC Barcelona, varios jugadores bromistas, entre ellos Jordi Alba y Frenkie de Jong, decidieron hacerle una "broma colectiva" a Busquets. Empezaron a imitar exageradamente su manera de caminar por el campo, sus pequeños giros de cabeza y cómo siempre parece calcular todo con calma antes de tocar el balón.

Al principio fue divertido, pero poco a poco la imitación se volvió una especie de "coreografía absurda": todos los jugadores seguían el patrón de movimientos de Busquets, incluso fingiendo mirar hacia todos lados como él hace antes de un pase. Lo más gracioso fue la reacción de Busquets: ni se inmuta. Solo los observaba con su clásica calma absoluta, sin alterarse, sin reírse ni chistar.

El efecto en el vestuario fue inmediato: los demás jugadores terminaron riéndose a carcajadas mientras Busquets parecía un robot imperturbable, concentrado en el balón. Incluso el entrenador no pudo evitar sonreír. Al final, Busquets simplemente tomó el balón, hizo un pase impecable y dijo algo como: "Bueno, volvamos a jugar", dejando claro que la broma no lo desconcentraba ni un segundo.

Cap. 11097: Un regate a Busquets

Se cuenta que durante un entrenamiento, Lionel Messi estaba bromeando y decidió lanzarle un regate a Busquets, esperando que reaccionara rápido y tuviera un poco de drama como muchos jugadores. Pero Busquets, con su clásica calma absoluta, ni se inmutó. Simplemente se quedó quieto, lo observó, y cuando Messi intentó el regate final, Busquets hizo un simple pase hacia atrás como si nada hubiera pasado. Messi se quedó sorprendido, medio riéndose, y los demás compañeros no pudieron evitar bromear diciendo: 

- "¡Busquets ni siquiera respira cuando Messi le regatea!"

Cap. 11096: El pequeño "el Blanquito"

Cuando Andrés Inuesta abrazó a Quique Costas, durante la ceremonia de la colocación de la primera piedra del Estadio Johan Cruyff), el propio entrenador veterano explicó con humor y cariño que a Iniesta le llamaba "el pequeño, el blanquito", resaltando la curiosa forma cercana y familiar en que trataba a sus jugadores.

Cap. 11095: "Disfruta Itu..."

Durante un Clásico entre FC Barcelona y Real Madrid en 2010, tras una victoria contundente del Barça (5‑0), el árbitro Iturralde González contó más tarde una anécdota con Iniesta: cuando se generó una pequeña tangana al final del partido por la expulsión de Sergio Ramos, Iniesta se acercó a Iturralde y le dijo con naturalidad y una sonrisa:

- "Disfruta, Itu"

Una frase simple, pero tan relajada y amistosa que el árbitro la recordó como algo especial, diciendo que "este tío es un fenómeno, es dios". Fue uno de esos momentos que mostraron la personalidad calmada y respetuosa de Iniesta incluso en situaciones tensas de un partido enorme como un Barça–Madrid.