dijous, 26 de febrer del 2026

Cap. 11107: El viaje "sin zapatillas"

En un desplazamiento para un partido de liga fuera de casa, el equipo viajó temprano en autobús. Todo parecía normal hasta que, al llegar al hotel y empezar a preparar la bolsa para el partido, Eugeni se dio cuenta de algo importante…

Había olvidado las zapatillas de jugar. Al principio pensó que estaban en el fondo de la bolsa. Después vació todo encima de la cama. Nada. Silencio. Luego empezó el cachondeo en la habitación:

- "Bueno, juega en calcetines, total eres rápido…"

- "Pídele unas al portero, talla 46, seguro que te van perfectas."

Al final, un compañero que llevaba un par extra (por si se mojaban las suyas) se las prestó. Eran medio número más grandes, así que se puso doble media.

Lo mejor fue que ese día hizo uno de sus mejores partidos fuera de casa. En el vestuario, al terminar, alguien dijo:

- "La solución está clara: en el próximo viaje, que tampoco traiga las suyas."

Desde entonces, cada desplazamiento hay alguien que le preguntaba en broma:

- "¿Las zapas vienen contigo o viajan aparte?"

Cap. 11106: El despiste del cambio

En un partido de liga con mucha intensidad, el entrenador pidió un cambio rápido defensa-ataque. Eugeni Serrano salió disparado desde el banquillo convencido de que le tocaba entrar… pero el cambio era por el extremo del lado contrario.

Entró en pista, recibió la primera circulación… y de repente escuchó gritos desde el banquillo:

- "¡No era túuu!"

Se quedó un segundo parado mirando al entrenador, levantó las manos como diciendo "ya que estoy…" y terminó la jugada marcando desde el extremo.

El árbitro detuvo el juego después para ordenar bien el cambio, pero como no hubo ventaja antirreglamentaria, todo quedó en risas. En el vestuario, sus compañeros le bautizaron ese día como "el cambio express".



Cap. 11105: El gol… y la celebración improvisada

En un partido de liga bastante distendido, tras marcar un gol al contraataque, Eugeni Serrsno decidió celebrar haciendo un gesto como si estuviera "apagando un incendio" con una manguera imaginaria, señalando a la grada rival que había estado bastante activa todo el encuentro.

El problema fue que uno de sus compañeros no entendió la broma y se lanzó a abrazarlo con tanta fuerza que casi lo tira al suelo… justo delante del árbitro.

Mientras el público se reía, el árbitro se acercó serio pensando que había habido algún gesto provocador. Eugeni, todavía medio doblado por el abrazo, explicó entre risas que solo estaba "refrescando el ambiente".

Al final no hubo sanción, el pabellón entero se lo tomó con humor y desde entonces en el vestuario le recuerdan aquella celebración como “el simulacro de bombero”.

Cap. 11104: "A entrenar o al circo"

Cuando jugaba Cesar, "el Pelucas'' junto a László Kubala, ambos competían de forma amistosa para ver quién marcaba más goles en los entrenamientos.

César era famoso por crear goles sorprendentes con recursos inesperados, lo que hacía que Kubala dijera en broma: 

"Con César nunca sabes si vas a entrenar o a un espectáculo de circo".

Cap. 11103: "Anotar los goles en papel"

Según crónicas de la época, cuando llegó a la reunión de la directiva (Anna María Martínez Sagi), muchos de los miembros hombres no sabían cómo reaccionar y uno de ellos le preguntó medio en broma si iba a "anotar los goles en papel" o "tomar decisiones". Anna María contestó con seguridad: “Vengo a tomar decisiones, no a mirar goles”, dejando claro que estaba allí para influir y no para decorar la sala

Cap. 11102: Sagi, la calma en el vestuario

Sagi‑Barba era elegante dentro y fuera del campo. Durante una reunión del equipo antes de un partido, alguien puso un gato travieso en el vestuario. Mientras todos corrían detrás del gato, Sagi‑Barba simplemente se sentó, lo observó y dijo en tono burlón: "El que corra más gana la jugada". Todos terminaron riéndose, porque incluso en caos, él conservaba esa calma aristocrática.

Cap. 11101: Un gol desde el centro del campo

Paulino Alcántara era famoso por su potente disparo y precisión. En un partido amistoso, Alcántara anotó un gol desde casi mitad de cancha, sorprendiendo al portero rival que estaba distraído. Se dice que él mismo levantó las manos en señal de "oops, no quería asustarte tanto", mientras el público estallaba en risas y aplausos.

Cap. 11100: La calma de Busquets

 En un entrenamiento del FC Barcelona, De Jong estaba probando nuevos movimientos de dribbling y quería impresionar a todos, especialmente a Busquets, su compañero y mentor en el mediocampo. Decidió hacer un regate complicado, algo exagerado, girando varias veces sobre sí mismo antes de intentar pasar el balón.

El problema fue que Busquets, con su calma legendaria, simplemente leyó toda la jugada desde el primer segundo. Cuando De Jong terminó su giro, Busquets ya tenía el pase perfectamente interceptado… ¡y De Jong terminó sorprendido y con la boca abierta! Todos los demás jugadores empezaron a reírse, porque era como ver a un alumno intentando impresionar al maestro, y el maestro reaccionando como si nada hubiera pasado. 😄

De Jong más tarde admitió entre risas que nunca había visto a alguien anticiparse a todo tan tranquilo, y que eso le enseñó la importancia de “pensar antes de moverse”, tal como Busquets siempre hace en el campo

Cap. 11099: Busquets no baila

Durante un partido con la Selección Española, Busquets estaba en el calentamiento antes de salir al campo. Un compañero decidió ponerle música en el vestuario para animar a todos… pero accidentalmente eligió una canción muy movida y enérgica, algo que chocaba con el carácter tranquilo de Busquets. Mientras todos saltaban y bailaban un poco, Busquets simplemente se quedó parado, moviendo apenas los hombros al ritmo, con esa expresión de "todo está bajo control".

Después, un periodista le preguntó sobre aquel momento y Sergio Busquets respondió con su clásica calma: "Yo me concentro en jugar, no en bailar", lo que provocó una carcajada general. La anécdota se volvió famosa porque refleja su humor silencioso: nunca necesita exagerar para generar sonrisas, basta con su tranquilidad absoluta en medio del caos

Cap. 11098: Imitando a Busquets

Durante un entrenamiento del FC Barcelona, varios jugadores bromistas, entre ellos Jordi Alba y Frenkie de Jong, decidieron hacerle una "broma colectiva" a Busquets. Empezaron a imitar exageradamente su manera de caminar por el campo, sus pequeños giros de cabeza y cómo siempre parece calcular todo con calma antes de tocar el balón.

Al principio fue divertido, pero poco a poco la imitación se volvió una especie de "coreografía absurda": todos los jugadores seguían el patrón de movimientos de Busquets, incluso fingiendo mirar hacia todos lados como él hace antes de un pase. Lo más gracioso fue la reacción de Busquets: ni se inmuta. Solo los observaba con su clásica calma absoluta, sin alterarse, sin reírse ni chistar.

El efecto en el vestuario fue inmediato: los demás jugadores terminaron riéndose a carcajadas mientras Busquets parecía un robot imperturbable, concentrado en el balón. Incluso el entrenador no pudo evitar sonreír. Al final, Busquets simplemente tomó el balón, hizo un pase impecable y dijo algo como: "Bueno, volvamos a jugar", dejando claro que la broma no lo desconcentraba ni un segundo.

Cap. 11097: Un regate a Busquets

Se cuenta que durante un entrenamiento, Lionel Messi estaba bromeando y decidió lanzarle un regate a Busquets, esperando que reaccionara rápido y tuviera un poco de drama como muchos jugadores. Pero Busquets, con su clásica calma absoluta, ni se inmutó. Simplemente se quedó quieto, lo observó, y cuando Messi intentó el regate final, Busquets hizo un simple pase hacia atrás como si nada hubiera pasado. Messi se quedó sorprendido, medio riéndose, y los demás compañeros no pudieron evitar bromear diciendo: 

- "¡Busquets ni siquiera respira cuando Messi le regatea!"

Cap. 11096: El pequeño "el Blanquito"

Cuando Andrés Inuesta abrazó a Quique Costas, durante la ceremonia de la colocación de la primera piedra del Estadio Johan Cruyff), el propio entrenador veterano explicó con humor y cariño que a Iniesta le llamaba "el pequeño, el blanquito", resaltando la curiosa forma cercana y familiar en que trataba a sus jugadores.

Cap. 11095: "Disfruta Itu..."

Durante un Clásico entre FC Barcelona y Real Madrid en 2010, tras una victoria contundente del Barça (5‑0), el árbitro Iturralde González contó más tarde una anécdota con Iniesta: cuando se generó una pequeña tangana al final del partido por la expulsión de Sergio Ramos, Iniesta se acercó a Iturralde y le dijo con naturalidad y una sonrisa:

- "Disfruta, Itu"

Una frase simple, pero tan relajada y amistosa que el árbitro la recordó como algo especial, diciendo que "este tío es un fenómeno, es dios". Fue uno de esos momentos que mostraron la personalidad calmada y respetuosa de Iniesta incluso en situaciones tensas de un partido enorme como un Barça–Madrid.

dimecres, 25 de febrer del 2026

Cap. 11094: La charla con los vasos de plástico

Uno de los aspectos más recordados de Robson dentro del vestuario o en los descansos de los partidos era su forma poco convencional y espontánea de explicar las cosas. Según recuerda Luis Enrique, que jugó bajo sus órdenes esa temporada, Robson no usaba siempre una pizarra técnica tradicional para transmitir ideas al equipo. 

Durante algún descanso, se acercó a sus jugadores con vasos de plástico y empezó a usarlos como si fueran "marcadores de posiciones" en el campo, moviéndolos en el banquillo mientras decía:

- "Esto es un delantero… este otro… tú tienes que moverte así…"

Ver al entrenador inglés armado con vasos de plástico en lugar de una pizarra técnica, gesticulando y explicando movimientos tácticos con sentido del humor, causaba risas entre los jugadores y rompía la tensión del partido.

Cap. 11093. Venables, el "showman" fuera del campo

Aunque llegó como un entrenador serio e innovador, Venables tenía una vena divertida y muy carismática fuera del campo que no pasaba desapercibida en Barcelona. Cuenta la gente que, fuera de los entrenamientos y partidos, solía aparecer en programas de televisión en Catalunya cantando e imitando a artistas como Frank Sinatra, dejando a muchos espectadores sorprendidos y encantados con su sentido del humor. Esa faceta lo convirtió en un personaje querido por la afición no solo por sus tácticas, sino por su capacidad de hacer reír y mostrar su lado más humano en un país que estaba aprendiendo todavía a comprender al entrenador inglés.

Cap. 11092. Una broma de "Quimet" Rife

Durante un entrenamiento previo a un Clásico contra el Real Madrid, Rifé era conocido por su sentido del humor en el vestuario, algo poco habitual en jugadores tan serios en el campo. Ese día, mientras los compañeros estaban concentrados, Rifé decidió gastar una broma:

Escondió las medias y espinilleras de varios compañeros en los cajones del vestuario.

Cuando los jugadores fueron a ponerse el uniforme, no podían encontrar nada y comenzaron a desesperarse.

Rifé, desde un rincón, se estaba partiendo de risa, mientras los veteranos como Sadurní y Torres trataban de mantener la calma.

Finalmente, todos encontraron su equipamiento, pero el entrenador los regañó entre risas, porque la tensión se había disparado… y Rifé simplemente levantó los brazos y dijo:

- "Solo estaba preparando el Clásico… ¡quería que aprendieran a improvisar!"

Cap. 11091: Trabajo con los más jóvenes

Marcial, siendo jugador del Barça, era muy querido por la cantera del Club. Después de entrenamientos, se quedaba hablando con los juveniles, enseñándoles movimientos, tiros y cómo leer el juego. Se dice que muchos jugadores jóvenes que luego llegaron al primer equipo aprendieron con él técnicas de golpeo de balón y control de espacio, algo que reflejaba su visión de juego y generosidad.

Cap. 11090: La humildad fuera del campo

A diferencia de muchos delanteros que buscan protagonismo mediático, Manolo Clares era muy cercano con los aficionados. Se cuenta que, tras partidos difíciles, se quedaba firmando autógrafos incluso bajo la lluvia, sin importarle la incomodidad, solo para devolver algo a la gente que le apoyaba.

Cap. 11090: Fotos sin champagne

Después de conquistar títulos, como ligas o copas con el Barça, era habitual que los jugadores celebraran con champán sobre el parquet. Pero Trumbo no salía en las fotos con champán "mojado" porque, siendo de fuerte fe mormona, sentía que no estaba bien según su religión celebrarlo de esa forma. Era respetuoso con sus creencias incluso en momentos festivos. 

Cap. 11089: La cinta adhesiva...

A pesar de su imagen seria en la cancha, Epi tenía sentido del humor. Una vez, durante un entrenamiento, puso cinta adhesiva en los zapatos de un compañero para que no pudiera saltar bien en los ejercicios de rebote. Todos terminaron riendo, incluyendo el entrenador, y Epi se ganó la reputación de bromista travieso entre los compañeros.

Cap.11088: La motivación en el vestuario

Norris era famoso por sus charlas motivadoras antes de los partidos importantes de Euroliga. En un encuentro decisivo contra el Maccabi Tel Aviv, el equipo estaba nervioso por la presión europea. Audie se levantó y dijo algo que los jugadores nunca olvidaron:

- "No importa quién esté enfrente. Nosotros somos Barça y aquí se lucha cada balón como si fuera el último."

El Barça ganó el partido, y varios jugadores comentaron después que la intensidad y confianza de Norris fue clave para cambiar la mentalidad del equipo.

Cap 11087: Si hay que jugar...

En un Clásico muy caliente contra el Real Madrid Baloncesto, el ambiente estaba muy tenso. El Barça era un equipo duro, físico, y Norris era el referente interior. En medio del partido hubo empujones y juego muy agresivo bajo el aro.

En un tiempo muerto, mientras algunos compañeros estaban alterados, Norris —con su carácter fuerte pero liderazgo tranquilo— soltó una frase que se hizo famosa en el vestuario:

- "Si hay que jugar, jugamos. Si hay que pelear, peleamos. Pero este partido no se nos escapa."

Volvió a pista y dominó la pintura con rebotes y puntos decisivos. El Barça ganó, y desde entonces muchos aficionados lo recuerdan como el símbolo del carácter competitivo del equipo en esa época.

Cap. 11086: Un gol al Arco Iris, no!!

 En un partido importante de Liga, el equipo necesitaba remontar y el ambiente en el Camp Nou era tenso. Asensi, conocido por su potente disparo desde media distancia, no había tenido su mejor primera parte. En el descanso, según contó años después, un compañero le dijo en tono de broma:

- "Juan, hoy no le pegas ni al arco iris".

Asensi se lo tomó con humor… pero también como reto. En la segunda parte, recibió un balón suelto fuera del área. Sin pensarlo dos veces, soltó un derechazo espectacular que se coló por la escuadra. El estadio estalló. Mientras volvía al centro del campo, miró a su compañero y le gritó:

- "¡Pues al arco iris no, pero a la escuadra sí!"

Ese gol no solo ayudó a ganar el partido, sino que reforzó su fama como uno de los grandes cañoneros del Barça. Asensi siempre fue un jugador elegante, con llegada y carácter competitivo, pero también con ese punto de picardía que hacía especial a aquella generación.

Cap. 11085: Asensi empapa al cuerpo tecnico

En un entrenamiento previo a un partido importante, el técnico pidió máxima concentración y juego rápido al primer toque. Asensi, que tenía fama de tener un carácter alegre y algo bromista, decidió “poner a prueba” la teoría. En un rondo empezó a jugar absolutamente todo al primer toque… incluso cuando no era necesario. En una de esas, sin mirar, devolvió el balón de tacón creyendo que tenía un compañero detrás. El problema fue que no había nadie: el balón salió rodando hasta golpear unos cubos de agua, empapando a parte del cuerpo técnico.

El entrenador se quedó en silencio unos segundos. Cruyff, serio al principio, no pudo evitar soltar una carcajada. Asensi, lejos de disculparse con solemnidad, dijo:

-"¡Míster, al primer toque… pero no dijo que mirara!"

El vestuario estalló en risas y la tensión previa al partido desapareció

Cap. 11084: Un gol "inesperado"

En una de sus primeras apariciones con el Barça, "Torito" Zuviría entró desde el banquillo en un partido complicado. El equipo estaba atascado y el Camp Nou empezaba a impacientarse. En una jugada algo atropellada dentro del área, el balón quedó suelto tras varios rebotes… y Zuviría, oportunista puro, lo empujó a la red casi sin ángulo.

Lo curioso es que él mismo contaría después entre risas que ni siquiera vio bien el balón, que simplemente metió el pie "por si acaso". Ese gol terminó siendo decisivo para asegurar la victoria.