En un partido importante de Liga, el equipo necesitaba remontar y el ambiente en el Camp Nou era tenso. Asensi, conocido por su potente disparo desde media distancia, no había tenido su mejor primera parte. En el descanso, según contó años después, un compañero le dijo en tono de broma:
- "Juan, hoy no le pegas ni al arco iris".
Asensi se lo tomó con humor… pero también como reto. En la segunda parte, recibió un balón suelto fuera del área. Sin pensarlo dos veces, soltó un derechazo espectacular que se coló por la escuadra. El estadio estalló. Mientras volvía al centro del campo, miró a su compañero y le gritó:
- "¡Pues al arco iris no, pero a la escuadra sí!"
Ese gol no solo ayudó a ganar el partido, sino que reforzó su fama como uno de los grandes cañoneros del Barça. Asensi siempre fue un jugador elegante, con llegada y carácter competitivo, pero también con ese punto de picardía que hacía especial a aquella generación.
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