Hamza Abdelkarim (nacido en 2008) es el primer futbolista egipcio en la historia del FC Barcelona, incorporado al Barça Atlètic en enero de 2026 procedente del Al Ahly como cedido con opción de compra. Este delantero de 18 años, apodado el "Haaland Egipcio", es considerado una gran promesa del fútbol africano y busca destacar para dar el salto al primer equipo. El jugador debutó en la cantera Blaugrana el 8 de marzo de 2026, en un partido con el juvenil ante el SD Huesca
diumenge, 8 de març del 2026
dissabte, 7 de març del 2026
Cap. 11124: Premio Kopa
El Trofeo Kopa es un premio anual que desde el año 2018 entrega la revista deportiva francesa France Football al mejor futbolista menor de 21 años en el mundo. El FC Barcelona lo ha logrado en cuatro ocasiones. El premio lleva el nombre de Raymond Kopa, el primer jugador francés en ganar el Balón de Oro.
Los ganadores Blaugranas son: Pedri (2021), Gavi (2022) y Lamine Yamal (2024, 2025)
Cap. 11123: Pedri y algunas rarezas
Pedri González, crack del FC Barcelona, destaca por su humildad y curiosas anécdotas: Su madre lo obliga a afeitarse antes de los partidos como cábala. Además, comparte coche con Ferran Torres, a quien le pone música motivadora.
Tuvo un fichaje frustrado por el Madrid: cuando era niño, hizo una prueba con el Real Madrid, pero una nevada impidió que mostrara su nivel, y los informes no fueron positivos. El Barça aprovechó la situación y lo fichó años después. A pesar de ese viaje a Madrid, toda su familia es muy barcelonista. Incluso su abuelo fundó la peña barcelonista de Tegueste, en Tenerife
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divendres, 6 de març del 2026
Cap. 11122: Pedri supera a Gerardo Miranda
En su sexta temporada como jugador blaugrana (2025/26), Pedri acumulaba un total de 224 partidos jugados. Tras el Clásico de Arabia, el mago culé superaba en número de partidos al lateral derecho Gerardo Miranda (1981-88) y se convirtía en el segundo futbolista canario con más partidos del conjunto blaugrana.
El próximo jugador a superar no es otro que otra de las leyendas del FC Barcelona, Pedro Rodríguez. El extremo, jugador que fue clave en la consecución de títulos durante la etapa de Pep Guardiola, se mantiene como el jugador canario con más partidos en la historia del club, con 321. Pedri se encontraba tras el clásico de la Supercopa de España a 97 partidos de igualar el récord y todo hace pensar que, tarde o temprano, así será.
Cap. 11121: Ronald Araujo, 200 partidos oficiales
Ronald Araujo el 2 de marzo de 2026, contra el Atlético de Madrid (en partido de Champions), y entraba para jugar de delantero centro y buscar la épica, el defensa sumaba ya 200 partidos oficiales con el primer equipo luciendo la camiseta del FC Barcelona. Desde su debut el 6 de octubre de 2019 contra el Sevilla en el Spotify Camp Nou, el capitán acumulaba un total de siete temporadas como blaugrana y se convertía en el tercer uruguayo con más partidos en la historia del club. Le superan Luis Suárez (283) y Ramón Alberto Villaverde (223)
Cap. 11120: Hansi Flick supera los 100 partidos
El 28 de febrero de 2026, Hansi Flick llegaba al centenar de partidos como técnico blaugrana. El partido contra el VillarrealCF y el técnico alemán obtenía una nueva victoria en el Camp Nou
Después de llegar en el verano de 2024, en su primera temporada al mando, la campaña 2024/25, el equipo consiguió un triplete nacional de títulos, ganando la Liga, la Supercopa de España y la Copa de España. En su segunda temporada, ya había visto a Hansi Flick añadir otra Supercopa de España a su colección y todavía hay otros dos títulos en juego para los blaugranas (Liga y Champions). Con anterioridad había superado a Udo Latek como técnico alemán con más partidos como entrenador blaugrana al superar los 60 partidos.
dissabte, 28 de febrer del 2026
Cap. 11119: El presidente que puso su propio dinero
Bartomeu Terradas se convirtió en presidente en 1901, cuando el club atravesaba problemas económicos graves.
En lugar de esperar donaciones externas, aportó 1 400 pesetas de su propio bolsillo, un monto importante para la época, para pagar deudas y mantener al club activo. Esto le valió ser considerado el primer mecenas del Barça, un gesto que mostró su compromiso personal con la institución
Cap. 11118. : El perfil más discreto
Cap. 11117: Más que fútbol
A diferencia de Hans Gamper, Lluís d’Osso no dedicó su vida al deporte profesionalmente.
Fue principalmente educador, sacerdote (se comenta que era ultracatólico), empresario del diario "Los Deportes" y el fútbol solo fue una pasión juvenil dentro del ambiente cultural catalán de la época. Posiblemente de hay vendría esas disputas con los jugadores foráneos en su mayoría protestantes
divendres, 27 de febrer del 2026
Cap. 11116: El héroe de la primera Copa de Europa (1973)
La final de la Copa de Europa 1973 frente al Benfica quedó grabada en la historia. En el partido de ida en el Palau Blaugrana, el equipo perdía 0‑2, pero Villacorta anotó tres goles que impulsaron la remontada hasta un 5‑3 final. En la vuelta en Lisboa, marcó dos goles más, y el empate 7‑7 fue suficiente para que el Barça lograra su primera Copa de Europa, un momento que marcó el inicio de la era dorada del hockey patines blaugrana.
Cap. 11115: Del Palau soñador al Palau ganador
Una imagen simpática que circula del inicio de su carrera es que cuando Jordi Vila‑Puig aún estaba en categorías inferiores, iba a ver el progreso de la construcción del Palau Blaugrana y soñaba con jugar allí algún día. Esa pista que él imaginaba se convirtió en su casa deportiva durante años, donde ganó multitud de títulos y vivió grandes noches europeas.
Cap. 11114: Premio sorpresa
En 1983, tras ganar otra Copa de Europa, Carles Trullols recibió la Medalla de Oro al Mérito Deportivo, pero él pensó que se trataba de un reconocimiento menor y no esperaba tanta ceremonia. Cuando lo anunciaron en el Palau Blaugrana, el aplauso del público fue tan fuerte que se emocionó hasta el punto de llorar discretamente
Cap. 11113: Fichaje con polémica y expectativas
Cuando el equipo blaugrana fichó a Lorenzo Rico procedente del Atlético de Madrid en 1987, hubo bastante revuelo porque se "rompieron contratos verbales" con su anterior club para llevarse al portero, lo que no era habitual en aquella época. Él mismo tenía claro que venía al Barça con "espíritu de ganador" y quería ser titular desde el principio, sin conformarse con ser suplente aunque el equipo blaugrana ya tuviera otro portero destacado
Cap. 11112: Primer extranjero en ser capitán
Norman Carmichael fue el primer jugador extranjero en recibir la cinta de capitán del FC Barcelona. Era un gesto que sorprendió a muchos, porque en esa época los equipos españoles no solían dar tanta responsabilidad a jugadores foráneos. Norman Carmichal lo recordaba con orgullo y decía que se sentía parte de la familia desde el primer día.
Cap. 11111: La panadería y el baloncesto
Antes incluso de convertirse en jugador del Barça, Nino Buscató ya tenía una rutina sorprendente: trabajaba todas las noches en la panadería familiar desde medianoche hasta las 7 h de la mañana, luego dormía y por la tarde tomaba tren y tranvía hasta Barcelona para entrenar con el Barça. Era su vida diaria durante años, compaginando trabajo y deporte sin descanso.
Cap. 11110: El Palau Blaugrana como "segunda casa"
Veselin Vujović tiene un recuerdo muy especial de su paso por Barcelona y del Palau Blaugrana. Llegó a decir que aunque el Barça es “lo más grande del deporte”, el ambiente que vive el balonmano allí es único y lo describió como algo que no había visto en ningún otro país.
Cap. 11109: Acabó en comisaría tras un partido
En un derby entre el Joventut de Badalona‑FC Barcelona de 1985, Mike Davis golpeó en dos ocasiones al rival José María Margall y, según la crónica de la época, también llegó a dar un golpe a un agente de la Policía Nacional, por lo que tuvo que declarar en comisaría tras el partido.
Cap. 11108: La noche que silenció al rival
En los años 80, los duelos entre el FC Barcelona Bàsquet y el Real Madrid Baloncesto eran auténticas batallas. En uno de esos clásicos en el Palau, el partido estaba igualado y muy tenso.
Sibilio llevaba varios tiros fallados. Desde la grada se escuchaban murmullos. En aquella época no era raro que el público rival intentara desconcentrar al tirador.
Entonces ocurrió lo típico en él: Recibió abierto en el ala. Amagó una vez. Se elevó sin dudar. Triple limpio. En la siguiente posesión… otro más.
Y poco después, otro tiro exterior que terminó de romper el partido.
Lo curioso es que, según contaban compañeros, en el tiempo muerto alguien le dijo:
- "Chicho, estabas frío…"
Y él respondió con calma:
- "Frío no. Estaba calibrando."
Ese era Sibilio: podía fallar cinco seguidos, pero el sexto lo tiraba con la misma seguridad que si hubiera metido los anteriores.
dijous, 26 de febrer del 2026
Cap. 11107: El viaje "sin zapatillas"
En un desplazamiento para un partido de liga fuera de casa, el equipo viajó temprano en autobús. Todo parecía normal hasta que, al llegar al hotel y empezar a preparar la bolsa para el partido, Eugeni se dio cuenta de algo importante…
Había olvidado las zapatillas de jugar. Al principio pensó que estaban en el fondo de la bolsa. Después vació todo encima de la cama. Nada. Silencio. Luego empezó el cachondeo en la habitación:
- "Bueno, juega en calcetines, total eres rápido…"
- "Pídele unas al portero, talla 46, seguro que te van perfectas."
Al final, un compañero que llevaba un par extra (por si se mojaban las suyas) se las prestó. Eran medio número más grandes, así que se puso doble media.
Lo mejor fue que ese día hizo uno de sus mejores partidos fuera de casa. En el vestuario, al terminar, alguien dijo:
- "La solución está clara: en el próximo viaje, que tampoco traiga las suyas."
Desde entonces, cada desplazamiento hay alguien que le preguntaba en broma:
- "¿Las zapas vienen contigo o viajan aparte?"
Cap. 11106: El despiste del cambio
En un partido de liga con mucha intensidad, el entrenador pidió un cambio rápido defensa-ataque. Eugeni Serrano salió disparado desde el banquillo convencido de que le tocaba entrar… pero el cambio era por el extremo del lado contrario.
Entró en pista, recibió la primera circulación… y de repente escuchó gritos desde el banquillo:
- "¡No era túuu!"
Se quedó un segundo parado mirando al entrenador, levantó las manos como diciendo "ya que estoy…" y terminó la jugada marcando desde el extremo.
El árbitro detuvo el juego después para ordenar bien el cambio, pero como no hubo ventaja antirreglamentaria, todo quedó en risas. En el vestuario, sus compañeros le bautizaron ese día como "el cambio express".
Cap. 11105: El gol… y la celebración improvisada
En un partido de liga bastante distendido, tras marcar un gol al contraataque, Eugeni Serrsno decidió celebrar haciendo un gesto como si estuviera "apagando un incendio" con una manguera imaginaria, señalando a la grada rival que había estado bastante activa todo el encuentro.
El problema fue que uno de sus compañeros no entendió la broma y se lanzó a abrazarlo con tanta fuerza que casi lo tira al suelo… justo delante del árbitro.
Mientras el público se reía, el árbitro se acercó serio pensando que había habido algún gesto provocador. Eugeni, todavía medio doblado por el abrazo, explicó entre risas que solo estaba "refrescando el ambiente".
Al final no hubo sanción, el pabellón entero se lo tomó con humor y desde entonces en el vestuario le recuerdan aquella celebración como “el simulacro de bombero”.
Cap. 11104: "A entrenar o al circo"
Cuando jugaba Cesar, "el Pelucas'' junto a László Kubala, ambos competían de forma amistosa para ver quién marcaba más goles en los entrenamientos.
César era famoso por crear goles sorprendentes con recursos inesperados, lo que hacía que Kubala dijera en broma:
"Con César nunca sabes si vas a entrenar o a un espectáculo de circo".
Cap. 11103: "Anotar los goles en papel"
Según crónicas de la época, cuando llegó a la reunión de la directiva (Anna María Martínez Sagi), muchos de los miembros hombres no sabían cómo reaccionar y uno de ellos le preguntó medio en broma si iba a "anotar los goles en papel" o "tomar decisiones". Anna María contestó con seguridad: “Vengo a tomar decisiones, no a mirar goles”, dejando claro que estaba allí para influir y no para decorar la sala
Cap. 11102: Sagi, la calma en el vestuario
Sagi‑Barba era elegante dentro y fuera del campo. Durante una reunión del equipo antes de un partido, alguien puso un gato travieso en el vestuario. Mientras todos corrían detrás del gato, Sagi‑Barba simplemente se sentó, lo observó y dijo en tono burlón: "El que corra más gana la jugada". Todos terminaron riéndose, porque incluso en caos, él conservaba esa calma aristocrática.
Cap. 11101: Un gol desde el centro del campo
Paulino Alcántara era famoso por su potente disparo y precisión. En un partido amistoso, Alcántara anotó un gol desde casi mitad de cancha, sorprendiendo al portero rival que estaba distraído. Se dice que él mismo levantó las manos en señal de "oops, no quería asustarte tanto", mientras el público estallaba en risas y aplausos.
Cap. 11100: La calma de Busquets
En un entrenamiento del FC Barcelona, De Jong estaba probando nuevos movimientos de dribbling y quería impresionar a todos, especialmente a Busquets, su compañero y mentor en el mediocampo. Decidió hacer un regate complicado, algo exagerado, girando varias veces sobre sí mismo antes de intentar pasar el balón.
El problema fue que Busquets, con su calma legendaria, simplemente leyó toda la jugada desde el primer segundo. Cuando De Jong terminó su giro, Busquets ya tenía el pase perfectamente interceptado… ¡y De Jong terminó sorprendido y con la boca abierta! Todos los demás jugadores empezaron a reírse, porque era como ver a un alumno intentando impresionar al maestro, y el maestro reaccionando como si nada hubiera pasado. 😄
De Jong más tarde admitió entre risas que nunca había visto a alguien anticiparse a todo tan tranquilo, y que eso le enseñó la importancia de “pensar antes de moverse”, tal como Busquets siempre hace en el campo
Cap. 11099: Busquets no baila
Durante un partido con la Selección Española, Busquets estaba en el calentamiento antes de salir al campo. Un compañero decidió ponerle música en el vestuario para animar a todos… pero accidentalmente eligió una canción muy movida y enérgica, algo que chocaba con el carácter tranquilo de Busquets. Mientras todos saltaban y bailaban un poco, Busquets simplemente se quedó parado, moviendo apenas los hombros al ritmo, con esa expresión de "todo está bajo control".
Después, un periodista le preguntó sobre aquel momento y Sergio Busquets respondió con su clásica calma: "Yo me concentro en jugar, no en bailar", lo que provocó una carcajada general. La anécdota se volvió famosa porque refleja su humor silencioso: nunca necesita exagerar para generar sonrisas, basta con su tranquilidad absoluta en medio del caos
Cap. 11098: Imitando a Busquets
Durante un entrenamiento del FC Barcelona, varios jugadores bromistas, entre ellos Jordi Alba y Frenkie de Jong, decidieron hacerle una "broma colectiva" a Busquets. Empezaron a imitar exageradamente su manera de caminar por el campo, sus pequeños giros de cabeza y cómo siempre parece calcular todo con calma antes de tocar el balón.
Al principio fue divertido, pero poco a poco la imitación se volvió una especie de "coreografía absurda": todos los jugadores seguían el patrón de movimientos de Busquets, incluso fingiendo mirar hacia todos lados como él hace antes de un pase. Lo más gracioso fue la reacción de Busquets: ni se inmuta. Solo los observaba con su clásica calma absoluta, sin alterarse, sin reírse ni chistar.
El efecto en el vestuario fue inmediato: los demás jugadores terminaron riéndose a carcajadas mientras Busquets parecía un robot imperturbable, concentrado en el balón. Incluso el entrenador no pudo evitar sonreír. Al final, Busquets simplemente tomó el balón, hizo un pase impecable y dijo algo como: "Bueno, volvamos a jugar", dejando claro que la broma no lo desconcentraba ni un segundo.
Cap. 11097: Un regate a Busquets
Se cuenta que durante un entrenamiento, Lionel Messi estaba bromeando y decidió lanzarle un regate a Busquets, esperando que reaccionara rápido y tuviera un poco de drama como muchos jugadores. Pero Busquets, con su clásica calma absoluta, ni se inmutó. Simplemente se quedó quieto, lo observó, y cuando Messi intentó el regate final, Busquets hizo un simple pase hacia atrás como si nada hubiera pasado. Messi se quedó sorprendido, medio riéndose, y los demás compañeros no pudieron evitar bromear diciendo:
- "¡Busquets ni siquiera respira cuando Messi le regatea!"
Cap. 11096: El pequeño "el Blanquito"
Cuando Andrés Inuesta abrazó a Quique Costas, durante la ceremonia de la colocación de la primera piedra del Estadio Johan Cruyff), el propio entrenador veterano explicó con humor y cariño que a Iniesta le llamaba "el pequeño, el blanquito", resaltando la curiosa forma cercana y familiar en que trataba a sus jugadores.
Cap. 11095: "Disfruta Itu..."
Durante un Clásico entre FC Barcelona y Real Madrid en 2010, tras una victoria contundente del Barça (5‑0), el árbitro Iturralde González contó más tarde una anécdota con Iniesta: cuando se generó una pequeña tangana al final del partido por la expulsión de Sergio Ramos, Iniesta se acercó a Iturralde y le dijo con naturalidad y una sonrisa:
- "Disfruta, Itu"
Una frase simple, pero tan relajada y amistosa que el árbitro la recordó como algo especial, diciendo que "este tío es un fenómeno, es dios". Fue uno de esos momentos que mostraron la personalidad calmada y respetuosa de Iniesta incluso en situaciones tensas de un partido enorme como un Barça–Madrid.
dimecres, 25 de febrer del 2026
Cap. 11094: La charla con los vasos de plástico
Uno de los aspectos más recordados de Robson dentro del vestuario o en los descansos de los partidos era su forma poco convencional y espontánea de explicar las cosas. Según recuerda Luis Enrique, que jugó bajo sus órdenes esa temporada, Robson no usaba siempre una pizarra técnica tradicional para transmitir ideas al equipo.
Durante algún descanso, se acercó a sus jugadores con vasos de plástico y empezó a usarlos como si fueran "marcadores de posiciones" en el campo, moviéndolos en el banquillo mientras decía:
- "Esto es un delantero… este otro… tú tienes que moverte así…"
Ver al entrenador inglés armado con vasos de plástico en lugar de una pizarra técnica, gesticulando y explicando movimientos tácticos con sentido del humor, causaba risas entre los jugadores y rompía la tensión del partido.
Cap. 11093. Venables, el "showman" fuera del campo
Aunque llegó como un entrenador serio e innovador, Venables tenía una vena divertida y muy carismática fuera del campo que no pasaba desapercibida en Barcelona. Cuenta la gente que, fuera de los entrenamientos y partidos, solía aparecer en programas de televisión en Catalunya cantando e imitando a artistas como Frank Sinatra, dejando a muchos espectadores sorprendidos y encantados con su sentido del humor. Esa faceta lo convirtió en un personaje querido por la afición no solo por sus tácticas, sino por su capacidad de hacer reír y mostrar su lado más humano en un país que estaba aprendiendo todavía a comprender al entrenador inglés.
Cap. 11092. Una broma de "Quimet" Rife
Durante un entrenamiento previo a un Clásico contra el Real Madrid, Rifé era conocido por su sentido del humor en el vestuario, algo poco habitual en jugadores tan serios en el campo. Ese día, mientras los compañeros estaban concentrados, Rifé decidió gastar una broma:
Escondió las medias y espinilleras de varios compañeros en los cajones del vestuario.
Cuando los jugadores fueron a ponerse el uniforme, no podían encontrar nada y comenzaron a desesperarse.
Rifé, desde un rincón, se estaba partiendo de risa, mientras los veteranos como Sadurní y Torres trataban de mantener la calma.
Finalmente, todos encontraron su equipamiento, pero el entrenador los regañó entre risas, porque la tensión se había disparado… y Rifé simplemente levantó los brazos y dijo:
- "Solo estaba preparando el Clásico… ¡quería que aprendieran a improvisar!"
Cap. 11091: Trabajo con los más jóvenes
Marcial, siendo jugador del Barça, era muy querido por la cantera del Club. Después de entrenamientos, se quedaba hablando con los juveniles, enseñándoles movimientos, tiros y cómo leer el juego. Se dice que muchos jugadores jóvenes que luego llegaron al primer equipo aprendieron con él técnicas de golpeo de balón y control de espacio, algo que reflejaba su visión de juego y generosidad.
Cap. 11090: La humildad fuera del campo
A diferencia de muchos delanteros que buscan protagonismo mediático, Manolo Clares era muy cercano con los aficionados. Se cuenta que, tras partidos difíciles, se quedaba firmando autógrafos incluso bajo la lluvia, sin importarle la incomodidad, solo para devolver algo a la gente que le apoyaba.
Cap. 11090: Fotos sin champagne
Cap. 11089: La cinta adhesiva...
A pesar de su imagen seria en la cancha, Epi tenía sentido del humor. Una vez, durante un entrenamiento, puso cinta adhesiva en los zapatos de un compañero para que no pudiera saltar bien en los ejercicios de rebote. Todos terminaron riendo, incluyendo el entrenador, y Epi se ganó la reputación de bromista travieso entre los compañeros.
Cap.11088: La motivación en el vestuario
Norris era famoso por sus charlas motivadoras antes de los partidos importantes de Euroliga. En un encuentro decisivo contra el Maccabi Tel Aviv, el equipo estaba nervioso por la presión europea. Audie se levantó y dijo algo que los jugadores nunca olvidaron:
- "No importa quién esté enfrente. Nosotros somos Barça y aquí se lucha cada balón como si fuera el último."
El Barça ganó el partido, y varios jugadores comentaron después que la intensidad y confianza de Norris fue clave para cambiar la mentalidad del equipo.
Cap 11087: Si hay que jugar...
En un Clásico muy caliente contra el Real Madrid Baloncesto, el ambiente estaba muy tenso. El Barça era un equipo duro, físico, y Norris era el referente interior. En medio del partido hubo empujones y juego muy agresivo bajo el aro.
En un tiempo muerto, mientras algunos compañeros estaban alterados, Norris —con su carácter fuerte pero liderazgo tranquilo— soltó una frase que se hizo famosa en el vestuario:
- "Si hay que jugar, jugamos. Si hay que pelear, peleamos. Pero este partido no se nos escapa."
Volvió a pista y dominó la pintura con rebotes y puntos decisivos. El Barça ganó, y desde entonces muchos aficionados lo recuerdan como el símbolo del carácter competitivo del equipo en esa época.
Cap. 11086: Un gol al Arco Iris, no!!
En un partido importante de Liga, el equipo necesitaba remontar y el ambiente en el Camp Nou era tenso. Asensi, conocido por su potente disparo desde media distancia, no había tenido su mejor primera parte. En el descanso, según contó años después, un compañero le dijo en tono de broma:
- "Juan, hoy no le pegas ni al arco iris".
Asensi se lo tomó con humor… pero también como reto. En la segunda parte, recibió un balón suelto fuera del área. Sin pensarlo dos veces, soltó un derechazo espectacular que se coló por la escuadra. El estadio estalló. Mientras volvía al centro del campo, miró a su compañero y le gritó:
- "¡Pues al arco iris no, pero a la escuadra sí!"
Ese gol no solo ayudó a ganar el partido, sino que reforzó su fama como uno de los grandes cañoneros del Barça. Asensi siempre fue un jugador elegante, con llegada y carácter competitivo, pero también con ese punto de picardía que hacía especial a aquella generación.
Cap. 11085: Asensi empapa al cuerpo tecnico
En un entrenamiento previo a un partido importante, el técnico pidió máxima concentración y juego rápido al primer toque. Asensi, que tenía fama de tener un carácter alegre y algo bromista, decidió “poner a prueba” la teoría. En un rondo empezó a jugar absolutamente todo al primer toque… incluso cuando no era necesario. En una de esas, sin mirar, devolvió el balón de tacón creyendo que tenía un compañero detrás. El problema fue que no había nadie: el balón salió rodando hasta golpear unos cubos de agua, empapando a parte del cuerpo técnico.
El entrenador se quedó en silencio unos segundos. Cruyff, serio al principio, no pudo evitar soltar una carcajada. Asensi, lejos de disculparse con solemnidad, dijo:
-"¡Míster, al primer toque… pero no dijo que mirara!"
El vestuario estalló en risas y la tensión previa al partido desapareció
Cap. 11084: Un gol "inesperado"
En una de sus primeras apariciones con el Barça, "Torito" Zuviría entró desde el banquillo en un partido complicado. El equipo estaba atascado y el Camp Nou empezaba a impacientarse. En una jugada algo atropellada dentro del área, el balón quedó suelto tras varios rebotes… y Zuviría, oportunista puro, lo empujó a la red casi sin ángulo.
Lo curioso es que él mismo contaría después entre risas que ni siquiera vio bien el balón, que simplemente metió el pie "por si acaso". Ese gol terminó siendo decisivo para asegurar la victoria.
dimarts, 24 de febrer del 2026
Cap. 11083: Un pase que ayudó en Wembley
Una de las noches más recordadas de Txiki Begiristain en el FC Barcelona fue en la final de la Copa de Europa de 1992 en Wembley, contra la UC Sampdoria.
El partido estaba muy cerrado, con ambos equipos buscando un gol que inclinara la balanza.
Begiristain, conocido por su calma y visión de juego, recibió un balón en la banda y vió un espacio que parecía imposible.
En lugar de intentar un disparo arriesgado, hizo un pase medido al área que abrió la jugada para el gol decisivo de Ronald Koeman, que terminó marcando de falta.
Tras el gol, Begiristain celebró con discreción, consciente de que su aportación había sido clave, pero sin buscar protagonismo. Sus compañeros y el entrenador Johan Cruyff siempre destacaron que su visión y tranquilidad en los momentos críticos eran vitales para que el equipo funcionara.
Cap. 11082: El liderazgo de Txiki
Txiki Begiristain fue una pieza clave del famoso "Dream Team" de FC Barcelona dirigido por Johan Cruyff en los años 90. Aunque no era el más mediático, su personalidad y liderazgo dentro del vestuario marcaron la diferencia.
Una anécdota conocida ocurrió durante una pretemporada:
El equipo estaba preparando un torneo amistoso y varios jóvenes del filial estaban integrándose en los entrenamientos.
Algunos de los titulares estaban tensos y competitivos, temiendo que los novatos tomaran protagonismo.
Begiristain, siempre tranquilo, se acercó a los más jóvenes y les dijo:
- "Jugad como sabéis. Si nos ayudáis a ganar, todos ganamos."
Su mensaje fue simple, pero generó confianza y respeto inmediato. Durante el torneo, los jóvenes brillaron y el equipo salió reforzado, tanto en juego como en cohesión.
Cap. 11081: Zamora era un "cachondo"
Cuentan que durante una concentración con el FC Barcelona, los jugadores estaban aburridos y tensos esperando un partido importante. Zamora decidió "animar" el ambiente de una manera inesperada:
Tomó un balón viejo, lo infló un poco más de la cuenta y empezó a lanzarlo sigilosamente hacia los compañeros mientras fingía concentración en su libro de táctica. Cuando alguien lo atrapaba o se quejaba, él levantaba las cejas y decía con tono serio:
- "Cuidado, esto es un ensayo de tiros imposibles."
El vestuario estallaba en risas. Algunos jugadores dijeron que, por un momento, Zamora los hizo olvidar la presión del partido
Cap. 11080: La obsesión de Zamora
Ricardo Zamora no solo era un portero talentoso: era obsesivo con su preparación. Durante sus años en el FC Barcelona, los entrenamientos se convertían en auténticas demostraciones de perfeccionismo.
Por ejemplo: pedía a sus compañeros que le lanzaran el balón desde ángulos imposibles o que simularan tiros de penales desde posiciones extrañas. Cada parada era medida, repetida y analizada por él mismo. Una vez, tras varias repeticiones de tiros desde 30 metros y con viento, un compañero le preguntó:
- "¿Por qué tanto esfuerzo?"
Zamora respondió:
- "Si en un partido me llega uno así, quiero estar listo. La portería no perdona."
Cap: 11078: "Lo tengo, sigue"
Cuando Johan Cruyff llegó al FC Barcelona en 1973, revolucionó todo: técnica, táctica, mentalidad. Muchos jóvenes quedaron deslumbrados, y algunos veteranos se sintieron desafiados. Sadurní, ya portero experimentado, era uno de esos veteranos que no necesitaba demostrar nada… pero sí aprender.
Durante un entrenamiento, Cruyff estaba probando jugadas rápidas con pases imposibles y tiros desde ángulos difíciles. Muchos porteros se frustraban, pero Sadurní adoptó otra actitud: observaba, analizaba, se colocaba y respondía con calma a cada balón. Hay un episodio que los compañeros recuerdan: Cruyff le lanzó un tiro que parecía imposible de parar. Sadurní reaccionó con reflejos perfectos, detuvo el balón y, en lugar de celebrar, le dio un pequeño gesto de respeto a Cruyff: un asentimiento con la cabeza, como diciendo "lo tengo, sigue".
Cruyff quedó impresionado y comentó más tarde que Sadurní era uno de los pocos jugadores que podía seguir su ritmo sin perder compostura. Ese respeto mutuo se mantuvo durante años y ayudó a que el Dream Team del Barça desarrollara la confianza que los hizo grandes.
Cap. 11077: La humildad de "el Gat del Vallès"
A mediados de los 70, el FC Barcelona empezaba a cambiar. Llegaban nuevos jugadores, nuevas ideas y otra mentalidad. Sadurní ya no era el joven "Gat del Vallès", sino el veterano respetado del vestuario.
En uno de esos entrenamientos, un portero más joven (que venía apretando fuerte) realizó una gran sesión. Paradas espectaculares, reflejos rápidos, mucha energía. Algunos compañeros empezaron a comentarlo en voz alta. Era el típico momento en el que un veterano podría sentirse amenazado. Pero Sadurní hizo lo contrario. Al terminar la práctica, se acercó al joven y le dijo algo que varios escucharon:
- "Aprieta más. El puesto no es mío… es del que mejor esté."
No hubo tensión. No hubo celos. Solo competencia sana. Esa actitud marcó mucho a los más jóvenes: entendieron que el liderazgo no siempre consiste en imponer jerarquía, sino en aceptar el paso del tiempo con dignidad.
Poco después, cuando su protagonismo disminuyó, Sadurní no generó conflictos ni polémicas. Siguió entrenando igual de fuerte, ayudando a los nuevos y manteniendo el respeto del vestuario. Su última gran lección no fue una parada… Fue cómo saber hacerse a un lado con elegancia.
Cap..11076: Sadurní "calló" al Camp Nou
A comienzos de los 70, el FC Barcelona vivía una etapa irregular. El público del Camp Nou era exigente y cuando el equipo no funcionaba, se notaba.
En un partido clave de Liga, el Barça empezó nervioso. Un error defensivo casi termina en gol y desde la grada bajaron murmullos, silbidos y esa tensión tan característica del estadio cuando algo no gusta. Minutos después, llegó una jugada peligrosa del rival: disparo potente, desviado por un defensa… y el balón cambió de trayectoria en el último segundo.
Sadurní reaccionó con un reflejo felino. Se estiró a mano cambiada y sacó una parada imposible. El estadio, que segundos antes estaba inquieto, explotó en aplausos.
Pero lo más significativo vino después. En lugar de celebrar o recriminar a la defensa, Sadurní levantó la mano pidiendo calma. No a sus compañeros… al estadio. Un gesto sobrio, casi imperceptible, como diciendo:
- "Tranquilos. Estamos aquí."
Ese detalle bajó la ansiedad colectiva. El equipo se asentó y terminó sacando el partido adelante
Cap. 11075: "Parando" bajo la lluvia
En los años 60, las instalaciones del FC Barcelona no tenían ni de lejos las comodidades actuales. Cuando llovía fuerte, el campo se convertía en barro puro.
Muchos entrenamientos se acortaban. Algunos jugadores se iban antes para evitar lesiones. Era comprensible.
Pero Sadurní no. Cuando caía la lluvia intensa, él veía una oportunidad. Sabía que en partidos importantes el clima no iba a preguntar si estabas preparado. Así que, mientras varios ya estaban en el vestuario, él pedía a un utilero o a algún compañero que se quedara tirándole balones.
Se lanzaba una y otra vez sobre el barro. Blocajes con el balón empapado. Salidas por alto con el suelo resbaladizo.
Terminaba cubierto de tierra, literalmente irreconocible.
Cuando le preguntaban por qué lo hacía, respondía algo muy suyo:
- "Si el día de la final llueve, yo ya habré estado ahí."
Esa mentalidad lo llevó a ganar tres Trofeos Zamora y a ser durante más de una década el guardián del Barça en una etapa complicada. No era espectacular hacia afuera. Pero su preparación silenciosa lo hacía gigante bajo los palos.
Cap. 11073: La Charla que cambió un partido
Compañeros del Dream Team recuerdan que, en una semifinal europea a principios de los 90, el equipo llegó al descanso nervioso y algo desordenado. Cruyff había dado sus indicaciones tácticas, pero el ambiente seguía tenso.
Cap. 11072: Schuster y su caracter
En un entrenamiento, el técnico pidió repetir una jugada varias veces porque no salía como quería. Schuster, perfeccionista y directo, empezó a mostrar su frustración. En un momento, delante de todos, señaló que el problema no era la táctica sino que algunos compañeros no estaban cumpliendo lo que se pedía.
Silencio total.
En un vestuario con egos grandes, no era habitual que alguien hablara tan frontalmente. Pero Schuster no era de guardarse nada. No gritaba por espectáculo: lo hacía porque odiaba la mediocridad.
Lejos de romper el grupo, aquello generó respeto. Incluso Maradona, que no toleraba cualquiera, valoraba su talento y su franqueza. Sabían que, cuando el balón pasaba por él, el equipo jugaba mejor.
Cap. 11071: Schuster desaparece de Alemania
En el Mundial de 1982, Bernd Schuster era una de las grandes estrellas de Alemania Federal. Tenía apenas 22 años, pero ya era el cerebro del equipo.
Tras perder la final contra Italia, ocurrió algo inesperado:
Schuster se sintió profundamente decepcionado con el ambiente interno del equipo y con algunas decisiones técnicas. Había tensiones en el vestuario y no estaba cómodo con la gestión.
Lo sorprendente fue lo que vino después.
Con solo 24 años —y en pleno nivel top— decidió no volver a jugar con la selección alemana mientras siguiera esa estructura. No fue una lesión. No fue una bajada de nivel. Fue una decisión personal. Y cumplió su palabra
Cap. 11070: Thiago le da una lección
Después de perder una de las finales con Argentina (en plena etapa de críticas fuertes hacia él), Messi llegó a su casa devastado. Se sentía culpable, triste, cuestionado por todo un país.
Estaba en silencio, mirando al vacío… cuando su hijo mayor, Thiago —que era muy pequeño— se le acercó.
Sin entender del todo lo que pasaba, le dijo algo simple pero poderoso:
"Papá, ¿por qué estás triste? Yo te quiero igual."
Para Messi fue un golpe directo al corazón.
En entrevistas posteriores contó que en ese momento entendió algo fundamental: el fútbol es importante, pero no es todo. Para sus hijos, él no era el mejor jugador del mundo… era simplemente papá.
Ese instante lo ayudó a cambiar su perspectiva. A competir con más calma. A disfrutar más. A no dejar que la presión lo destruyera.
Muchos dicen que ese Messi más maduro y sereno fue el que luego lideró a Argentina al título en el Mundial.